Salud

Hace 5 horas

Misterio de los trombos por AstraZeneca se aclara: hallan causa genética y mecanismo inmunológico

La investigación detectó una mutación inmunológica vinculada a una predisposición genética específica. El hallazgo abre la puerta a una medicina más personalizada y a vacunas más seguras.




Tras años de incertidumbre, la ciencia ha logrado explicar por qué un pequeño grupo de personas desarrolló trombos graves tras recibir vacunas contra la COVID-19 basadas en adenovirus, como AstraZeneca o Janssen. Un estudio médico internacional ha identificado el mecanismo molecular exacto y la predisposición genética que originaron estos efectos adversos.

El error inmunológico que provocó los trombos

La investigación publicada en el New England Journal of Medicine reveló que el problema no residía directamente en la vacuna, sino en una respuesta inmunológica anómala del organismo. En condiciones normales, el sistema inmune produce anticuerpos contra el adenovirus usado como vector. Sin embargo, en los pacientes afectados se produjo una alteración durante el proceso conocido como hipermutación somática, mediante el cual las células B refinan sus defensas.

Este proceso generó una mutación específica denominada K31E, que transformó un anticuerpo protector en uno que atacaba al propio organismo. El anticuerpo comenzó a reconocer el Factor Plaquetario 4, proteína clave en la coagulación, provocando la agregación masiva de plaquetas y la aparición de trombos en zonas inusuales del cuerpo, fenómeno conocido como trombocitopenia inmunótica trombótica inducida por vacunas.

La predisposición genética detrás del riesgo

Los investigadores hallaron además que la mayoría de los pacientes que desarrollaron esta complicación compartían una variante genética concreta: el alelo IGLV3-21*02. Esta característica, presente antes de la vacunación, aumentaba la probabilidad de que el sistema inmunológico cometiera el error molecular tras el contacto con el adenovirus.

El descubrimiento explica por qué los casos fueron extremadamente raros y no dependían de factores como edad, salud general o estilo de vida. El hallazgo marca un hito en la seguridad farmacológica, ya que en el futuro permitiría realizar cribados genéticos antes de administrar terapias basadas en adenovirus y avanzar hacia una medicina personalizada.

Implicaciones para las vacunas y terapias del futuro

Más allá del impacto en la confianza pública tras la pandemia, el estudio tiene consecuencias para el desarrollo de nuevas terapias. Los adenovirus se utilizan actualmente en tratamientos contra el cáncer y enfermedades raras, por lo que comprender este mecanismo permitirá diseñar vectores virales más seguros y reducir el riesgo de efectos adversos.

La publicación del estudio en una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo refuerza la solidez de la evidencia científica y ofrece una explicación biológica clara a un fenómeno que durante años alimentó dudas y teorías. El hallazgo no solo aporta certezas sobre el pasado, sino que también redefine los estándares de seguridad para las futuras generaciones de vacunas y terapias genéticas.


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