Salud

Ayer, 03:33 PM

El Parkinson podría originarse por falta de hierro en el cerebro, según nuevas investigaciones

Nuevas investigaciones cuestionan la teoría de la sobrecarga de hierro y apuntan a una deficiencia funcional del mineral como posible causa clave del Parkinson.




Durante décadas, la ciencia sostuvo que el exceso de hierro en el cerebro era uno de los detonantes de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, estudios recientes están replanteando esta hipótesis y sugieren que el problema podría ser exactamente el contrario: una falta de hierro bioactivo en las neuronas dopaminérgicas.

EL ROL DEL HIERRO

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta a las neuronas productoras de dopamina en la sustancia negra del cerebro, región clave para el control del movimiento. Según la Parkinson Foundation, su origen responde a una compleja combinación de factores genéticos y ambientales, aunque las causas exactas aún no han sido plenamente identificadas.

Durante años, la comunidad científica sostuvo que una acumulación excesiva de hierro en la sustancia negra provocaba daño neuronal. No obstante, ensayos clínicos recientes con deferiprona —un fármaco quelante de hierro capaz de atravesar la barrera hematoencefálica— mostraron que eliminar este mineral empeora los síntomas del Parkinson, incluso en pacientes que no habían recibido tratamiento previo.

UNA NUEVA HIPÓTESIS

Un estudio publicado en el Journal of Clinical Investigation, liderado por los investigadores Ian Peikon y Nancy C. Andrews, propone un mecanismo alternativo: la deficiencia funcional de hierro en las neuronas dopaminérgicas. Según los autores, aunque el cerebro pueda tener niveles normales o elevados de hierro total, la fracción biológicamente activa —el hierro ferroso (Fe²⁺)— se encuentra reducida.

El hierro férrico (Fe³⁺), forma inerte del mineral, se acumula en depósitos celulares, mientras que el hierro ferroso, esencial para las reacciones enzimáticas y la función mitocondrial, escasea. Esta alteración impide una correcta síntesis de dopamina y reproduce un patrón similar al observado en enfermedades inflamatorias crónicas, donde existe anemia funcional pese a reservas normales de hierro.

EVIDENCIA CLÍNICA

Los autores recuerdan que desde los años 60, con la introducción de la levodopa, ya se había identificado la importancia del hierro para la función dopaminérgica, al depender de este mineral la enzima tirosina hidroxilasa. En la década de 1980, el médico Birkmayer reportó mejoras clínicas en pacientes con Parkinson tratados con hierro, aunque esta línea de investigación fue posteriormente abandonada.

Estudios más recientes refuerzan esta visión al mostrar que pacientes con Parkinson no tratados presentan niveles bajos de hierro en la sustancia negra, los cuales aumentan con la progresión de la enfermedad y el uso de levodopa. Asimismo, investigaciones en modelos animales demostraron que bloquear la entrada de hierro en las neuronas dopaminérgicas provoca pérdida neuronal y síntomas compatibles con parkinsonismo.

NUEVAS VÍAS TERAPÉUTICAS

Los hallazgos también alertan sobre las limitaciones de las pruebas de imagen como la resonancia magnética, que solo detectan hierro férrico y no distinguen entre compartimentos celulares. Esto podría ocultar una deficiencia de hierro funcional en las neuronas, pese a aparentes signos de sobrecarga.

Según Peikon y Andrews, la evidencia acumulada sugiere que restaurar la biodisponibilidad del hierro podría tener beneficios clínicos, mientras que su eliminación resulta perjudicial, sobre todo en etapas tempranas del Parkinson. Además, factores como la anemia sistémica o la donación frecuente de sangre han sido asociados con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, reforzando la necesidad de replantear las estrategias terapéuticas actuales.


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