Salud

Hace 2 horas

Radiación artificial y cáncer: el impacto silencioso de las camas solares en la piel

Investigación científica confirma que usuarios de camas solares presentan mutaciones genéticas propias de personas mucho mayores.

Radiación artificial y cáncer: el impacto silencioso de las camas solares en la piel

Investigación científica confirma que usuarios de camas solares presentan mutaciones genéticas propias de personas mucho mayores.




El uso de camas solares no solo incrementa el riesgo de cáncer de piel, como se ha advertido durante años, sino que además acelera el envejecimiento de la piel a nivel genético. Así lo confirma una investigación reciente desarrollada por equipos de la Universidad de California en San Francisco y la Universidad Northwestern, cuyos resultados fueron difundidos en la revista científica Science Advances.

El estudio revela que personas jóvenes que recurren al bronceado artificial presentan una carga de mutaciones en la piel comparable —e incluso superior— a la de individuos que duplican su edad y que nunca han usado este tipo de dispositivos. Aunque el daño no siempre es visible externamente, los cambios en el ADN cutáneo evidencian un envejecimiento prematuro que ocurre de forma silenciosa.

Camas solares y mutaciones: un daño que no se ve

Los investigadores analizaron información médica de más de 32 mil pacientes dermatológicos, considerando sus hábitos de exposición a radiación ultravioleta y antecedentes familiares. Además, examinaron muestras de piel de 26 donantes y secuenciaron cerca de 200 células, identificando mutaciones genéticas asociadas al desarrollo de cáncer de piel, el más frecuente en Estados Unidos, de acuerdo con la American Cancer Society.

Un hallazgo clave fue que las mayores alteraciones genéticas se concentraron en la parte baja de la espalda, una zona que rara vez recibe sol directo, pero que sí está expuesta durante las sesiones de bronceado artificial. Esto refuerza la conclusión de que el daño proviene de la radiación ultravioleta concentrada emitida por las camas solares y no de la exposición solar cotidiana.

Dentro de los cánceres de piel, el melanoma —aunque representa una menor proporción de casos— es responsable de la mayoría de muertes anuales por esta enfermedad, con alrededor de 11 mil fallecimientos cada año en Estados Unidos. Los científicos advierten que las mutaciones provocadas por la radiación no se pueden revertir, por lo que reducir o eliminar el uso de camas solares es una de las medidas más eficaces para prevenir daños irreversibles y disminuir el riesgo futuro.


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