
El iskonawa es una lengua indígena de la familia lingüística pano y se habla en las cuencas de los ríos Callería, Utiquinia, Shesha y Abujao, en la región Ucayali.
Gesica Pérez Rodríguez es una maestra de escuela rural que afronta un enorme desafío: revitalizar la lengua iskonawa entre sus estudiantes de primaria, una de las lenguas originarias del Perú con menor número de hablantes y que está considerada en peligro de desaparecer.
Se estima que cuenta solo con 22 hablantes, entre adultos, jóvenes y niños. Su alfabeto oficial, reconocido por el Ministerio de Educación en el año 2018, consta de 18 grafías, de las cuales 4 son vocales y 14 son consonantes.
Gesica tiene 34 años y aprendió el iskonawa de sus padres, Elizabeth y José, ambos pertenecientes a este pueblo indígena, en la comunidad nativa Chachibai, en el distrito de Callería, en la región Ucayali.
Con ocasión del Día del Maestro, el caso de la maestra Gesica es un ejemplo de esfuerzo y convicción por recuperar desde la escuela la lengua de sus ancestros.
Una maestra dedicada
Gesica tiene más de un año enseñando en la escuela EIB de Chachibai, y a diario desarrolla sesiones de aprendizaje y ejercicios para revitalizar la lengua originaria con Helen, Harry, Emily, Leonela, Hanks y Pablo, sus entusiastas alumnos de primaria.
Entre sus materiales educativos, emplea cartillas con imágenes y textos escritos en la lengua iskonawa que narran historias y revaloran los conocimientos ancestrales ligados a la selva amazónica.
“La revitalización de una lengua requiere su desarrollo en la escuela, en la casa, en la chacra y en todo lugar para que los niños se sientan orgullosos de la herencia que les dejaron sus abuelos y de ser iskonawas”, señala.

