Hace 5000 años, Caral desarrolló conocimientos, tecnologías y formas de organización para habitar un territorio diverso, marcado por variaciones ambientales y actividad sísmica. Las investigaciones de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), Unidad Ejecutora 003 del Ministerio de Cultura, en doce centros urbanos vinculados con esta civilización, evidencian estrategias para gestionar recursos, aprovechar distintos ecosistemas y establecer relaciones con poblaciones de regiones distantes.
Estos resultados se dieron a conocer durante la conferencia de prensa por el 32.º aniversario del inicio de las investigaciones y de la puesta en valor de la Ciudad Sagrada de Caral-Supe, Patrimonio Mundial. La actividad contó con la participación del ministro de Cultura, Alberto Beingolea Delgado; la doctora Ruth Shady Solís, directora de la ZAC; y el viceministro de Patrimonio e Industrias Culturales, Fernando López Sánchez, entre otras autoridades, especialistas, y productores locales de los valles de Supe y Barranca.
Durante la ceremonia, el ministro destacó la importancia de continuar investigando el legado de esta civilización y reconocer los conocimientos que puede aportar a la sociedad peruana actual. “Caral nos ha dejado muchísimos ejemplos que hoy debemos comenzar a atender. Por eso, es tan importante lo que ocurrió hace más de tres décadas, cuando se inició su reconocimiento científico. Hoy debemos seguir encontrando en esta civilización fuentes de conocimiento y de valor que nos sirvan a todos los peruanos”, señaló
El ministro destacó la labor de la doctora Ruth Shady Solís, directora de la Zona Arqueológica Caral, y de todo el equipo de especialistas que trabaja en la investigación y puesta en valor de esta civilización.
A su turno, la arqueóloga Ruth Shady destacó que las investigaciones en los doce centros urbanos vinculados con esta civilización permiten comprender cómo, hace 5000 años, sus habitantes desarrollaron conocimientos y formas de organización para convivir en armonía entre sí y con la naturaleza.
Entre los principales hallazgos presentados por la ZAC destacan:
Tecnología y organización para adaptarse al entorno
La población de Caral articuló los recursos agrícolas de los valles con los recursos marinos del litoral, complementó actividades productivas y desarrolló conocimientos para gestionar el agua de acuerdo con los ciclos naturales.
Uno de los ejemplos más representativos de su tecnología constructiva son las shicras, bolsas elaboradas con fibras vegetales y rellenas de piedras, utilizadas en los rellenos de plataformas y otras estructuras arquitectónicas. Estudios experimentales indican que este sistema contribuye a reducir los efectos de los movimientos sísmicos sobre las construcciones, evidenciando soluciones adaptadas a las características del territorio.
El aprovechamiento de recursos de distintos ecosistemas y el desarrollo de soluciones constructivas requirieron planificación, organización y trabajo colectivo. Estas capacidades favorecieron la gestión de los recursos y la articulación entre poblaciones asentadas en diferentes ambientes.
Ciudades organizadas y conocimientos sobre el entorno
La construcción de grandes edificios públicos, plazas circulares y conjuntos residenciales también demuestra la capacidad de planificación y trabajo colectivo de esta sociedad. Asimismo, la orientación de determinadas edificaciones aporta información sobre la observación de los ciclos celestes y el conocimiento del tiempo, saberes que habrían contribuido a organizar actividades sociales y productivas, incluidas las relacionadas con los ciclos agrícolas y las ceremonias, revelando un profundo conocimiento de la astronomía.
En el valle de Supe, ocho de los doce asentamientos investigados se concentran en la denominada «zona capital», distribuidos en ambas márgenes del río. Esta organización estaría relacionada con el patrón de dualidad característico de las sociedades andinas.
Una civilización conectada con otras regiones
Las poblaciones de Caral mantuvieron vínculos con comunidades de la costa, los Andes y la Amazonía, así como con regiones del actual Ecuador. Entre las evidencias arqueológicas destacan objetos elaborados con Spondylus, procedente de las costas ecuatorianas, además de plumas de guacamayo y caracoles amazónicos.
Estos hallazgos evidencian redes de interacción que favorecieron el intercambio de productos, de conocimientos, tecnologías y prácticas culturales mediante rutas terrestres, marítimas y fluviales. La diversidad ambiental y los recursos disponibles en cada espacio favorecieron la complementariedad de actividades y el intercambio entre poblaciones.
Esculturas que revelan aspectos de la organización social
Las investigaciones en la Ciudad Sagrada de Caral y asentamientos vecinos han permitido recuperar centenares de esculturas antropomorfas elaboradas en arcilla sin cocer, que representan personajes masculinos y femeninos con diferencias en sus posturas, peinados, vestimentas y adornos. Encontrados en contextos de renovación arquitectónica, estas figuras habrían formado parte de ceremonias y ofrendas.
Estos hallazgos aportan indicios para comprender las concepciones de dualidad y complementariedad de género, así como la posible participación de las mujeres en los ámbitos político, social y ceremonial de la Civilización Caral.
Caral Raymi 2026: conocimientos del pasado para el presente
Los días 23 y 24 de octubre, la Zona Arqueológica Caral realizará el Caral Raymi 2026, como parte de las actividades por el 32.º aniversario de las investigaciones y de la puesta en valor de la Ciudad Sagrada de Caral-Supe. La celebración se desarrollará bajo el lema “Conocimiento, organización y tecnología para vivir en armonía con la naturaleza y con los seres humanos de las diversas culturas”.
La celebración retoma y reinterpreta la tradición de los Raymis como espacios de reunión colectiva que promueven la identidad, la reciprocidad, la cooperación y el trabajo compartido. El programa incluirá expresiones del patrimonio cultural inmaterial, como la Huaconada, danza ritual de Mito, y la Danza de las Tijeras, inscritas en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
A través de esta celebración, el Ministerio de Cultura busca acercar a la ciudadanía al legado de Caral y promover la reflexión sobre cómo los conocimientos, la organización y la cooperación desarrollados por las sociedades del pasado pueden inspirar una convivencia respetuosa con la naturaleza y entre las diversas culturas.


