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Hace 3 horas

Radiación solar y mascotas: ¿cuándo el sol puede convertirse en un riesgo para su piel?

La exposición prolongada al sol puede generar lesiones en la piel de perros y gatos.




Durante el verano, muchas mascotas pasan más tiempo al aire libre, ya sea en paseos, viajes o espacios abiertos como terrazas y jardines. En la mayoría de los casos, esta exposición al sol no representa un problema; sin embargo, cuando es prolongada o se combina con ciertos factores, como el tipo de pelaje, edad de la mascota,  antecedentes de problemas dermatológicos, puede afectar la salud de la piel y generar lesiones que requieren atención.

La exposición prolongada al sol puede aumentar el riesgo de cáncer cutáneo, especialmente en perros y gatos de piel clara o con poco pelaje. Ante este escenario, es importante estar atentos a señales de alerta como enrojecimiento persistente, heridas que no cicatrizan, costras, cambios de color en la piel o la aparición de bultos, ya que su detección oportuna debe motivar una consulta veterinaria inmediata”, explica Cecilia Padilla, especialista en dermatología veterinaria y medicina felina, y actual directora médica de veterinaria PetyLab.

En este contexto, la especialista advierte que el riesgo no depende únicamente de la exposición solar, sino también de otros factores que los tutores suelen pasar por alto. En esa línea, detalla los principales aspectos que se deben considerar para proteger la salud dermatológica de las mascotas:

- Zonas de piel más expuestas. Orejas, nariz, párpados y abdomen son áreas con menor protección de pelo y mayor contacto directo con el sol. En estas zonas pueden aparecer enrojecimientos, descamación o pequeñas lesiones que no deben ignorarse.

- Pelaje claro o escaso. Las mascotas de pelaje blanco, claro o con zonas sin pelo tienen menor protección natural frente a la radiación UV. En estos casos, la exposición prolongada aumenta el riesgo de daño cutáneo.

- Exposición prolongada al sol. Permanecer muchas horas al aire libre, especialmente en horarios de mayor radiación, incrementa la probabilidad de lesiones en la piel. Esto suele ocurrir en viajes, casas de campo o espacios donde no hay suficiente sombra.

- Lesiones que no cicatrizan o cambian de aspecto. Costras persistentes, heridas que no sanan, cambios de color en la piel o bultos deben ser evaluados. Aunque no siempre se trata de cáncer, estas señales requieren atención profesional.

Como una medida de prevención se recomienda el uso de bloqueadores formulados específicamente para mascotas, que deben aplicarse especialmente en las zonas que son más expuestas. “La prevención no implica evitar por completo el sol, sino aprender a manejar la exposición y observar la piel de la mascota con mayor atención. Muchas lesiones se detectan tarde porque no generan dolor inmediato o porque se confunden con problemas menores”, señala Padilla

La radiación solar forma parte del entorno cotidiano, pero conocer sus efectos y factores de riesgo permite a los tutores actuar a tiempo. Observar la piel y detectar lesiones que reaparecen, empeoran o no mejoran es clave, ya que requieren atención de un especialista, aunque muchas también pueden prevenirse con cuidados en casa, como buscar espacios de sombra, entre otros.


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