Este miércoles 2 de abril, Donald Trump ha proclamado el llamado ‘Liberation Day’ (Día de la Liberación), una jornada marcada por el anuncio de una ofensiva comercial que sacude el tablero económico global. La Casa Blanca dará a conocer una batería de aranceles que impactarán a todas las naciones con lazos comerciales con EE.UU., y que entrarán en vigor a partir del 3 de abril. Según medios como The Wall Street Journal, se prevé una tasa arancelaria global del 20%, la más alta del último siglo.
¿CUÁL SERÁ EL IMPACTO?
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue tajante: “Cualquier país que haya tratado injustamente al pueblo estadounidense debería prepararse para un arancel”. La política no contempla excepciones y ha sido diseñada a partir de un informe del Departamento de Comercio, que detalla las barreras fiscales que afectan a los productos estadounidenses. Entre los sectores más golpeados por la medida se encuentra la industria automotriz: según el banco Goldman Sachs, los precios de los autos podrían encarecerse hasta en 15.000 dólares.
La Reserva Federal ya anticipa un impacto inflacionario, estimando que los nuevos aranceles agregarían 0,4 puntos a la inflación anual, alcanzando el 2,8%. Esto dificultaría una posible reducción de tasas de interés para estimular la economía, lo que podría frenar el crecimiento. Sin embargo, Trump ha restado importancia al alza de precios: “La gente comprará coches hechos en EE.UU., y no pagará aranceles”, declaró.
TENSIÓN GLOBAL Y ADVERTENCIAS
La medida proteccionista de Trump ha generado reacciones inmediatas en la comunidad internacional. Mientras México ha mostrado disposición al diálogo, países como China, Canadá y la Unión Europea han respondido con nuevos aranceles a productos estadounidenses. El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó a EE.UU. como un socio “ya no confiable”, reflejando el clima de tensión incluso entre aliados tradicionales.
Este giro radical en la política exterior y comercial de Trump ha sido interpretado por el think-tank Atlantic Council como una “revolución del sentido común”. Desde su llegada a la Casa Blanca, el mandatario ha aplicado gravámenes contra más de 20 países, afectando desde manufacturas hasta energía. Con este ‘Día de la Liberación’, EE.UU. da un paso más en su estrategia de presión global, con consecuencias aún impredecibles para la economía mundial.