Para la brasileña Ynara Correa da Costa, de 54 años, el Mundial de Fútbol no es solo un evento deportivo, sino el eje que organiza su vida personal y financiera. Analista de sistemas de profesión, ha asistido a seis Copas del Mundo y se alista para viajar al Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Desde la edición de Estados Unidos 1994, Ynara solo ha faltado a dos citas mundialistas. Su experiencia como aficionada incluye torneos realizados en Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022, donde logró asistir a 20 partidos. Además, acompaña regularmente a la selección brasileña en competiciones como la Copa América y los Juegos Olímpicos.
Correa da Costa señala que su principal inversión económica está destinada a seguir a la selección brasileña. Para ello, aplica una planificación sostenida: una vez finalizado un torneo, inicia el ahorro para el siguiente y realiza reservas con varios años de anticipación, debido al incremento progresivo de los costos asociados a estos eventos.
Aunque actualmente es una figura habitual en las tribunas, indicó que no creció en un entorno futbolero. Su interés por el fútbol surgió a los 16 años tras asistir a un clásico entre Corinthians y Palmeiras, encuentro que definió su afinidad por el Corinthians y posteriormente por la selección brasileña.
SU PRIMER MUNDIAL
Su primer Mundial, en 1994, lo vivió como pasante laboral. Ante los elevados costos del viaje, adquirió un paquete financiado en cuotas, lo que le permitió presenciar el tetracampeonato de Brasil. Desde entonces, considera su presencia en los mundiales como una cita ineludible.
En la actualidad, Ynara comparte sus experiencias en redes sociales, donde orienta a otros aficionados sobre la compra de entradas, hospedaje y logística. Destacó que, para el Mundial 2026, la Confederación Brasileña de Fútbol ha puesto a disposición de hinchadas oficiales entradas a precios reducidos, cercanos a los 60 dólares por partido, frente a los costos más altos del mercado general.
No obstante, advirtió que la organización del próximo torneo representa un desafío adicional debido a la realización del certamen en tres países. Por ahora, solo ha podido planificar su asistencia a la fase de grupos en ciudades de Estados Unidos, a la espera de la ubicación que obtenga Brasil en la clasificación.
Finalmente, expresó su expectativa de que el Mundial 2026, que se disputará en territorios donde Brasil ya ha sido campeón, represente una nueva oportunidad para la selección. De concretarse un nuevo título, señaló que planea inmortalizar ese momento de manera personal.

