La industria del juguete da un nuevo paso hacia la representación y la diversidad. Barbie anunció el lanzamiento de su primera muñeca autista, una propuesta que apunta a visibilizar la neurodiversidad y a ampliar el concepto de inclusión en uno de los íconos más reconocidos del mercado infantil.
BARBIE CREADA JUNTO A LA COMUNIDAD AUTISTA
La muñeca fue desarrollada por Mattel en colaboración con Autistic Self Advocacy Network (ASAN), una organización dirigida por y para personas autistas. Según explicó la compañía, el diseño busca representar “las formas habituales en que las personas autistas pueden experimentar, procesar y comunicarse con el mundo”, tras un proceso de consulta directa con la comunidad.
La Barbie autista se suma a la línea Barbie Fashionistas, una colección que destaca por incluir muñecas con distintos tonos de piel, texturas de cabello, tipos de cuerpo y condiciones médicas, alejándose del modelo único que durante décadas dominó los estantes.
DE ÍCONO ESTÉTICO A SÍMBOLO DE LA DIVERSIDAD
Jamie Cygielman, directora global de Muñecas de Mattel, señaló que Barbie “siempre se ha esforzado por reflejar el mundo que los niños ven y las posibilidades que imaginan”. En esa línea, sostuvo que esta nueva muñeca amplía el significado de la inclusión en la industria del juguete y refuerza la idea de que todos los niños merecen verse representados.
Durante años, Barbie fue criticada por encarnar un ideal femenino rígido y estereotipado. Sin embargo, la marca ha impulsado una transformación progresiva, incorporando profesiones diversas y perfiles más realistas. El giro cultural se consolidó con la reciente película de Barbie, que reabrió el debate sobre género, representación y roles sociales.
TENDENCIA GLOBAL
El lanzamiento se inscribe en una tendencia creciente del sector. Marcas como Miniland y Jugar i Jugar también han apostado por juguetes que reflejan la discapacidad, así como muñecos con cuerpos no normativos, distintos tonos de piel y variedades de cabello. La llegada de la Barbie autista refuerza este cambio de paradigma, en el que el juego se convierte en una herramienta clave para la empatía, la inclusión y la diversidad desde la infancia.


