La exfigura del espectáculo Monique Pardo ha vuelto a ser noticia no por un retorno a la televisión, sino por la cruda realidad que hoy enfrenta. En la puerta de su casa, la artista ofrece muebles, cuadros y recuerdos de su pasado artístico, en medio de un complejo cuadro de salud que la mantiene alejada de los escenarios.
DE VEDETTE A “ANTICUARIA”
Monique Pardo reveló que vende reliquias de su carrera para cubrir sus necesidades diarias. Objetos cargados de historia —muebles, cuadros y recuerdos personales— forman parte de lo que ella misma denomina su nueva faceta como “anticuaria”. Sin perder la coquetería que la caracterizó en su época de esplendor, bromeó ante las cámaras de Día D: “La antigüedad más preciada soy yo”, frase que fue tomada con complicidad por el reportero.
La escena contrasta con el pasado de glamour y reflectores que acompañó su carrera artística. Hoy, lejos de la televisión y viviendo sola, la exvedette se las ingenia para mantener su hogar, incluso contratando apoyo para la limpieza una vez por semana.
ENFERMEDAD QUE MARCA SU PRESENTE
En el plano de la salud, Pardo explicó que fue diagnosticada en el Instituto Nacional Cardiovascular con insuficiencia cardíaca tricúspidea, condición que, según relató, se presentó luego de la caída que sufrió en un programa conducido por Gisela Valcárcel. Desde entonces, su estado se ha deteriorado: asegura haber perdido más de 15 kilos y atravesado momentos emocionalmente difíciles.
“Estuve toda la noche en emergencia”, contó al recordar una reciente atención médica en el Hospital Rebagliati. A esto se suman los gastos constantes por su tratamiento, motivo por el cual también puso a la venta su Volvo rojo, que —según dijo— será entregado al mejor postor.



