Los delincuentes han adoptado una nueva metodología para pasar desapercibidos al someterse a intervenciones estéticas. Según el doctor en criminalística Danny Humpire, estas cirugías o cambios cosméticos tienen un solo propósito de "evadir la identificación policial, dificultar el reconocimiento por víctimas y testigos, alterar los rasgos biométricos primarios y borrar los sistemas de reconocimiento facial".
Eric Moreno Hernández, alias 'El Monstruo', habría usado botox y ácido hialurónico para perfilar su nariz. Otro caso sería el de 'El Jorobado Deivi', vinculado a la organización criminal 'Los Pulpos', quien también presentaría retoques.
Por su parte, Johnson Smith Cruz, líder de 'Los Pulpos Cruz Blanca', habría cambiado radicalmente su apariencia, pasando de un rostro ancho a uno más anguloso, lo que el experto califica como un "adelgazamiento marcado".
Límites de transformaciones y claves para identificación
El criminalista explicó que, pese a estos intentos, existen elementos del rostro que no pueden modificarse y sirven como huellas dactilares para la identificación. "El pabellón auricular es una huella dactilar. Lo que nunca va a cambiar es la estructura ósea, las órbitas, los cigomáticos, el maxilar, la base nasal", detalló Humpire, señalando que incluso una rinoplastia deja secuelas visibles.
Capacidad de ciencia forense para encontrar alteraciones
El experto concluyó que la ciencia forense está preparada para contrarrestar estas tácticas. "Por más cirugía, por más cambios que hagan los delincuentes, siempre la ciencia forense los va a identificar. Un buen criminalista con buenos conocimientos en antropología, en anatomía, va a poder hacer un buen trabajo de la identificación facial", afirmó Humpire, enfatizando que no existe una cirugía perfecta capaz de esconder la verdadera identidad ante una investigación forense rigurosa.

