Los que en el pasado fueron verdaderos templos del Séptimo Arte con el paso del tiempo terminaron transformándose en prostíbulos clandestinos en nuestra capital.
Este hecho ocurrió especialmente a partir de los años 90, donde salas icónicas de cine pasaron de proyectar películas a ser locales de prostitución y exhibición de cintas de pornográfica, enfrentando clausuras y siendo ejemplos de la decadencia de estos espacios culturales, afectando su valor patrimonial y social en la ciudad, como lo documenta el caso del Cine Tauro.
Operativo en el cine
Esta situación refleja cómo algunos cines, en lugar de su función original, terminaron siendo usados para actividades ilícitas y de prostitución, generando controversia y perdiendo su valor histórico y arquitectónico.
En esta crónica de Al Sexto Día, ingresamos estos lugares como el Cine Tauro, construido en 1959, que a partir de los años 90 comenzó a exhibir películas pornográficas y fue clausurado varias veces, siendo un símbolo de esta problemática de conversión de recintos culturales en espacios de dudosa reputación.


