Tras la fuga de gas natural seguida de una deflagración en Camisea, en una instalación a cargo de la Transportadora de Gas del Perú (TGP), el ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, explicó por qué el país no dispone de un gasoducto alterno para afrontar este tipo de emergencias.
El titular del sector señaló que el actual gasoducto tiene 21 años de operación y recordó que en gestiones anteriores se evaluó la posibilidad de construir una segunda infraestructura, pero el proyecto no se concretó. “Este gasoducto tiene 21 años y hace años se dio la posibilidad de hacer otro ducto y quedó el tramo. Los gobiernos anteriores han tenido la posibilidad de hacer otro ducto; es un tema que no se hace de un mes para otro, demora varios años desde la planificación a la ejecución”, indicó.
Planta gasificadora como alternativa
El ministro remarcó que la construcción de un nuevo ducto es una obra de gran envergadura que requiere años de planificación, inversión y ejecución. No obstante, planteó como alternativa la instalación de una planta gasificadora que permita contar con una reserva estratégica y reducir el riesgo de desabastecimiento ante eventuales emergencias.
“Hay también la posibilidad de instalar una planta gasificadora, lo cual es mucho más conveniente para el Perú, porque puede pasar cualquier cosa con Camisea, puede haber un terremoto y puede pararse totalmente el suministro de gas”, sostuvo.
Agregó que, con una planta de este tipo, el país podría abastecerse de gas proveniente de buques metaneros y contar con una reserva propia. “Teniendo una planta gasificadora tenemos la posibilidad de encontrar gas en cualquier metanero que abunda y así podemos tener una reserva propia; eso evitaría cualquier tipo de colapso”, afirmó.


