24 Horas Edición Central

08/01/2026

Extorsión sigue golpeando al transporte: ocho ataques en los primeros días del 2026

Lima Sur y Lima Norte concentran la mayor cantidad de atentados contra conductores y unidades. La Policía advierte que las bandas ahora operan con estructuras más flexibles y difíciles de rastrear.




La violencia contra el gremio del transporte no da tregua en el inicio del 2026. En apenas ocho días, se han registrado al menos ocho ataques vinculados a extorsión contra conductores y unidades de transporte en Lima Metropolitana, con especial incidencia en Lima Sur y Lima Norte. Los hechos han encendido las alertas en el sector y entre los usuarios, que ven cómo la inseguridad vuelve a marcar la rutina diaria en buses, minivanes y mototaxis, tanto formales como informales.

Aunque la Policía ha realizado intervenciones y capturas —como la desarticulación de presuntos extorsionadores tras el ataque a un bus de la línea 41, cerca de su paradero final—, las amenazas y agresiones continúan. De acuerdo con los registros, cinco de estos ocho atentados terminaron en homicidios, incluidos pasajeros que se encontraban a bordo de las unidades al momento de los ataques, lo que evidencia el alto nivel de riesgo al que está expuesta la población.

Extorsión muta y desafía la respuesta policial

Desde la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), las autoridades han advertido que el fenómeno criminal ha cambiado de forma. Ya no se trata únicamente de grandes organizaciones estructuradas, sino de grupos disidentes que se articulan para objetivos específicos, contratan sicarios para acciones puntuales o actúan bajo esquemas más flexibles. A ello se suman los llamados “lobos solitarios”, individuos que operan casi de manera independiente, conocen bien sus zonas de acción y utilizan múltiples teléfonos y herramientas tecnológicas para intimidar y exigir pagos.

Este escenario se presenta mientras el gremio de transportistas anuncia un nuevo paro para el 15 de enero, como medida de protesta ante la falta de seguridad. Para las autoridades, el desafío es frenar un delito que se adapta con rapidez y que golpea sin distinción a conductores y pasajeros. Para la ciudadanía, la urgencia es recuperar la posibilidad de trasladarse sin miedo en una ciudad donde, por ahora, la extorsión sigue avanzando.


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