La crisis económica y energética que azota Bolivia ha provocado un caos sin precedentes en la frontera con Perú. Miles de conductores bolivianos se ven obligados a hacer largas filas durante horas, e incluso días, para abastecerse de combustible.
Los grifos están abarrotados de autos, combis y sobre todo de vehículos de carga pesada. La espera puede llegar a ser tan extensa que algunos conductores se ven obligados a dormir en sus vehículos. Pero el problema no termina con el desabastecimiento, los conductores bolivianos también se enfrentan a un aumento en los costos.
El precio del diésel subvencionado, que es el combustible utilizado por los camiones de carga pesada, bordea los 3.72 bolivianos por litro, lo que equivale a casi dos soles. Según los conductores, no existe un sobre costo, pero sí escasez del producto.
TAXISTAS TAMBIÉN SUFREN CONSECUENCIAS DE CRISIS
Los taxistas también están sufriendo las consecuencias de esta crisis. En su caso, utilizan la gasolina que cuesta 3.74 bolivianos por litro, lo que en soles representa 1.98 céntimos. Ante la escasez de combustible, muchos se ven obligados a hacer fila durante toda la noche para poder abastecerse.